En el período 1999-2002 la generación a base de derivados del petróleo representaba el 90% de toda la energía generada.
Gracias al satanizado Acuerdo de Madrid, que logró bajar en un 36% los precios de compra de energía firmados durante la Capitalización y que permitió la diversificación del parque de generación con la reintroducción del carbón (Itabo I comenzó a operar con carbón en el periodo 1982-1986) y la introducción por primera vez del gas natural como combustible de generación, a partir del 2003 la participación de los derivados del petróleo en la generación de electricidad comenzó a disminuir drásticamente y ya en el 2004 la generación a base de derivados del petróleo representaba tan solo el 52% de la generación total lo que significaba una reducción sustancial y significativa de unos 38 puntos porcentuales con relación al período 1999-2002.
En la actualidad, debido a un uso mas intensivo de las plantas a base de gas natural, la generación a base de derivados de petróleo ha caído a alrededor del 45% de la generación total.
Los combustibles utilizados en la generación de electricidad representan alrededor del 70% del precio de venta a las distribuidoras. Si solo el 45% de la energía se produce a base de derivados del petróleo, significa que el impacto del petróleo en el precio de venta solo afecta alrededor del 31% de la energía que se produce.
En consecuencia, los aumentos en los precios del petróleo gracias al satanizado Acuerdo de Madrid cada vez tienen menos impacto en el sector eléctrico cuando se compara con la participación de dicho combustible en los primeros cuatro (4) años de la Capitalización y la participación que tienen en la actualidad.
Los funcionarios del Gobierno y sus técnicos afirman que la mayor parte del subsidio directo que cada año el Gobierno otorga para cubrir las ineficiencias, pésimo desempeño y exceso de empleomanía y gastos corrientes de las distribuidoras, se utiliza para cubrir la diferencia entre la tarifa aplicada y la tarifa indexada.
Es bueno destacar que la estructura tarifaria vigente no corresponde a una tarifa técnica que establece los márgenes de intermediación de las distribuidoras o Valor Agregado de Distribución (VAD) dentro de niveles de eficiencia y perdidas aceptadas por las buenas practicas de gestión en empresas distribuidoras, sino que dicha tarifa indexada trata de recuperar vía la estructura tarifaria las perdidas ocasionadas por el pésimo desempeño en las distribuidoras.
De esa manera el VAD calculado con la tarifa indexada se sitúa entre los US$0.08/Kwh y US$0.10/Kwh lo cual es más de tres (3) veces el VAD referencial de una distribuidora administrada de manera eficiente y sin exceso de empleomanía ni de gastos corrientes.
La pregunta obligada sería ¿si la aplicación de la tarifa indexada eliminaría el subsidio directo al sector eléctrico que se otorga bajo el pretexto y sofisma llamado Fondo de Estabilización de la Tarifa Eléctrica (FETE)? La respuesta categórica a esa pregunta sería un rotundo NO que explicaremos a continuación.
En la actualidad bajo el pretexto y excusa del FETE, las distribuidoras reciben el 100% del incremento tarifario que se produciría por la aplicación de la tarifa indexada en lugar de la tarifa que se aplica. Esto significa que todos los meses las distribuidoras reciben un subsidio directo igual al 100% del incremento de la tarifa que debería producirse si se aplicara la tarifa indexada.
Si se aplicara la tarifa indexada, las distribuidoras no recibirían por parte del Gobierno ningún subsidio bajo la excusa y sombrilla del FETE y en cambio deberían recuperar dicho incremento vía cobros. Como en la actualidad las pérdidas totales de las distribuidoras se sitúan en el orden del 37% esto significa que de entrada las distribuidoras perderían por lo menos el 37% del total de la tarifa indexada en vez de recibir el 100% de la diferencia entre la tarifa aplicada y la tarifa indexada que reciben en la actualidad.
Históricamente cada vez que se produce un aumento en la tarifa eléctrica, los primeros meses los cobros caen aumentando las perdidas. Las distribuidoras tardan mucho tiempo en poder recuperar de manera sostenida vía los cobros el incremento que se produce en la tarifa. De hecho del 2009 a la fecha, la tarifa eléctrica ha aumentado en promedio un 20% mientras que el incremento en los cobros promedios en el mismo periodo es inferior al incremento de la tarifa.
Si el Gobierno decidiera aplicar la tarifa indexada, la situación de liquidez de las distribuidoras se agravaría pues vía cobros recibirían menos ingresos de los que hoy reciben bajo la excusa del FETE. Para compensar esa disminución de ingresos y evitar el colapso del servicio eléctrico, el Gobierno se vería forzado y obligado a seguir subsidiando a las distribuidoras con lo cual se evidencia que el aumento en la tarifa no elimina ni reduce necesariamente el subsidio directo que cada año entrega el Gobierno al sector eléctrico
Si en Julio del 2012 el Gobierno hubiera decidido aplicar la tarifa indexada, esto hubiera significado para los clientes residenciales con consumos mensuales hasta los 700 Kwh, un aumento en su factura eléctrica que hubiera fluctuado entre un 43% y un 130%, correspondiendo los valores mas altos de incremento a los segmentos mas pobres de la población con consumos mensuales menores a los 200 Kwh.
La tarifa residencial aplicada en Julio del 2012 varía entre los US$0,126/Kwh y US$29/Kwh, mientras que si se hubiera aplicado la tarifa indexada la variación de precios hubiera sido entre US$0.29/Kwh y US$0.35/Kwh, lo que significa que la escala tarifaria mas elevada que se aplicó en Julio 2012 corresponde a la escala tarifaria más baja si se hubiese aplicado la tarifa indexada que calcula la SIE.
En conclusión:
1) Gracias al satanizado Acuerdo de Madrid la participación de los derivados del petróleo en la generación de electricidad cada vez es menor y en consecuencia en esa misma proporción se ha disminuido el impacto en los precios.
2) La aplicación de la tarifa indexada que cada mes calcula la SIE no eliminaría los cuantiosos recursos que a manera de subsidio directo aporta el Gobierno año tras año al sector eléctrico.
3) Desde el punto de vista de liquidez, las distribuidoras son las que mas se benefician con la no aplicación de la tarifa indexada ni incrementos en la tarifa pues la diferencia entre la tarifa aplicada y la tarifa indexada es entregada en su totalidad por parte del Gobierno vía subsidio directo.
4) Si se aplicara la tarifa indexada, el FETE automáticamente desaparecería y las distribuidoras se verían afectadas seriamente en su liquidez ya que la historia demuestra que cada vez que se produce un aumento en la tarifa disminuyen los cobros y aumentan las perdidas.
5) Los cuantiosos recursos que el Gobierno ha entregado anualmente como subsidio directo al sector eléctrico principalmente se deben a la ineficiencia y pésima gestión de las distribuidoras y los mismos son para cubrir los altos niveles de pérdidas, exceso de empleomanía y gastos corrientes con que se manejan dichas empresas.
6) Mientras los niveles de perdidas totales no se reduzcan a niveles de empresas distribuidoras eficientes (entre 10% y 15% por lo menos), se reduzcan los excesos de gastos corrientes y se elimine la empleomanía supernumeraria de las distribuidoras y de la CDEEE, el Gobierno se verá forzado a seguir inyectando cuantiosos recursos años tras años al sector eléctrico en forma de subsidio directo,ya que de lo contrario la alternativa sería el apagón total.






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